DULCE ETERNO MÍO
Un segundo en la eternidad
es lo que duran nuestras esperanzas
de ser anhelados y de anhelar.
Un segundo en el tiempo de los dioses.
¡Oh, Esperanza mía no apagues
mis sueños de ser eterna!
Tú que iluminas mi corazón
con la temprana calidez de tu dulzura
en la que me plazco,
cada milenio en que te encuentro.

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